Los motores eléctricos revolucionan la práctica odontológica con grandes ventajas tanto en la intervención operatoria como en la comodidad del paciente.

– Esta revolución tecnológica aplicada a la Odontología elimina desde el atemorizante ruido de las turbinas que intimidan al paciente hasta el control de la velocidad y torque que los vuelve altamente eficientes para poder dejar más intacto el sustrato dental remanente sano del paciente, esto es valiosísimo porque entre menos desgastemos las piezas dentales estas tienen más posibilidad de sobrevivir a largo plazo.

Dolor, temor, angustia

En los Estados Unidos, por ejemplo, el 40% de las fobias odontológicas están vinculadas a la hipersensibilidad del paciente, al ruido que es intolerante, a la turbina de aire, el miedo a la anestesia y también a la vibración de las turbinas en las piezas dentales.

El desarrollo del uso del motor eléctrico en la Odontología en remplazo de la turbina con aire comprimido ha permitido aliviar las molestias al paciente e incrementar eficiencia en el trabajo del Odontólogo.

Otras ventajas del motor eléctrico en la Odontología.

Desde el spray de Irrigación que evita el sobrecalentamiento del diente y le evita al paciente la incomodidad después del tratamiento dental por sobrecalentamiento del diente y el riesgo de que el nervio del diente se muera por exceso de calor.

Pasando por la poca vibración que genera, el mínimo ruido que producen y la ausencia de vibración logran que el paciente se sienta tan cómodo que inclusive se puede quedar dormido mientras se le está abriendo una cavidad o reparando un diente; eso es algo que normalmente con una turbina no es posible.

El torque es otra cualidad importante de este motor, es decir, la capacidad de corte en una restauración que tiene mala condición para poder dejar más intacto el sustrato dental remanente sano del paciente.

Estos motores nos permiten cortar limpiamente, cortar sin sobrecalentamiento, proteger al diente porque no vibra demasiado y no se lastima la biología del diente, pero todavía más importante nos permite ser muy conservadores. Hacer un corte menor de tejido dental sano.

Por último y no menos importante, la luz incorporada que permite ver mejor el área de afectación y todo el proceso de intervención, que aparte de ser un beneficio inmediato ayudan a conservar las cualidades de la vista del profesional.

El uso de los motores eléctricos se recomienda especialmente a los Odontólogos de práctica general, los Protesistas que también les toca hacer la parte de rehabilitación, porque se dedican a la reconstrucción de dientes y son los que más lidian con el reemplazo de materiales y preservación de dientes, los Endodoncistas, por la naturaleza de su trabajo para lograr resultados más conservadores y los Periodoncistas.

CONCLUSIÓN

En la práctica, el uso del Motor Eléctrico desde la perspectiva del profesional, de la comodidad del paciente en el sillón hasta la enorme ventaja de procurar al máximo no afectar la Biología del diente es un salto cualitativo innegable en la práctica Odontológica que nos permiten las nuevas tecnologías.

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